• CONTÁCTENOS:personal@naranjito.com.ar
  • 0800 234 897 | (0261) 432-4899

Perros de terapia fueron incorporados a la familia del Naranjito para ayudar a los chicos

En una jornada de sol y alegría los chicos del Naranjito recibieron a dos cachorras que los acompañarán en su desarrollo. Estas perras han sido entrenadas para tal fin y llegaron al instituto para revolucionar los métodos terapéuticos tradicionales.

Este miércoles, en Naranjito, se hizo la prueba piloto de un proyecto que surge de la mano de Victoria Kretschmar y que se trata de mejorar la sociabilización de los chicos a través del vínculo que se construye con “perros de terapia”. Estos animalitos tienen un objetivo de vida claro: ayudar a las personas con discapacidad.

Entre los beneficios que esta relación tiene, Victoria nos mencionó no solo los psicológicos, sino también los médicos, “como la disminución de la presión arterial y de la ansiedad. Esto sumado a los estudios realizados sobre la disminución de las crisis epilépticas”.

El tema de lo afectivo tiene su papel central en esta ecuación: la comunicación y la relación con otro ser promueve en los pacientes la empatía, el enfoque en el exterior (en casos de autismo), el desarrollo de habilidades de autocuidado, compenetración, aceptación y contacto físico entre muchas otras. A niveles físicos, muchos de los concurrentes del Naranjito podrían trabajar su fisioterapia estimulados por el juego y el paseo con los canes.

Gimena De Borbón es la entrenadora de las dos protagonistas de este día: Pili y Luli, dos labradoras que crió y educó para donar a Naranjito en unos meses, cuando ya estén adaptadas a dicho ámbito. “Los primeros meses los socializo (a los perros) para que puedan vivir en sociedad sin ningún problema. Hay que acostumbrarlos a todos los ruidos, a que los toquen, a que no se asusten de un micro de la calle, que aprendan a obedecer, que sigan a alguien”, nos explicó la especialista en relación al trabajo que realiza. “Después, a partir de los 6 o 7 meses, se empieza el adiestramiento específico que implica obediencia básica: que camine junto a vos, que se siente cuando vos le digas, que se quede quieto, que se acueste y después empieza el adiestramiento donde se le enseñan gracias”. Luego, los animales rinden un examen en la TACOP de Buenos Aires que los certifica.

Los resultados son “increíbles” declaran los expertos y testigos de este tipo de terapias. “A pesar de tantos años me sigo sorprendiendo. Por ejemplo, el día que estábamos en una sesión, entró un niño autista que no habla, no quiere comunicarse. Entró re mal humorado, enojado, incómodo, lloraba. Pero luego jugó con la perra y empezó a reír y estuvo bárbaro, le dimos un pincel y empezó a pintar (lo que nunca habíamos conseguido), es como que emocionalmente están tan diferentes que trabajan. Y empiezan a hacer lo que tienen que hacer para ir avanzando”.

En el caso de Naranjito, fueron seleccionados 10 concurrentes para este proyecto, según mencionó el vicedirector Alfredo Ginevra: “la búsqueda se hizo en relación a las características de los asistentes, pensando a quiénes les iba a cuadrar mejor. Creo que no nos equivocamos porque la primera reacción es una conexión buenísima”. Seguramente, dijo, el resto de la población no tardará en prenderse en la iniciativa, y esta es una buena oportunidad para ampliar la cantidad de actividades que diariamente se realizan para mejorar la calidad de vida de los chicos.

 

En una jornada de sol y alegría, Franco, Pablo, Maribel, Horacio, Iván, Ángelo, Franco y Alejandra recibieron a dos cachorras que los acompañarán en su desarrollo.
Pili y Luli, las perritas que han sido entrenadas para este fin, llegaron al instituto para ser sus acompañantes terapéuticas.

 

Mientras tanto, Franco, Pablo, Maribel, Horacio, Iván, Ángelo, Franco y Alejandra se turnan para acariciar a las cachorras. Maribel pasea fascinada a una de ellas, y otros, un poco más tímidos, se van acercando lentamente. Se nota por sus rostros el entusiasmo que la presencia de las perras ocasiona. Tal como se predecía, el impacto fue emocionante: si bien algunos tardaron en acostumbrarse, terminaron encantados y vinculándose.

Un día memorable, sin duda, tanto para los asistentes de la institución como para los que contribuyeron en la materialización de este proyecto. Una sonrisa se dibujó en los rostros de los chicos y, lo más importante, la relación con las perras promete contribuir a su crecimiento y bienestar.


ÚLTIMAS NOTICIAS

Naranjito dijo NO al Ajuste en Discapacidad

Más de 1.000 personas se reunieron hoy en el Parque Central para apoyar el reclamo por las deudas que el […]

Deportes por la Inclusión: otro año de éxitos para el evento inclusivo más importante

El sábado 15 y domingo 16 de septiembre se vivieron dos días espectaculares en el estadio de Hockey de la […]

Perros de terapia fueron incorporados a la familia del Naranjito para ayudar a los chicos

En una jornada de sol y alegría los chicos del Naranjito recibieron a dos cachorras que los acompañarán en su […]